domingo, 17 de junio de 2007
DELIRIO URBANO
la tienda amarilla con rojo; en el rojo un que “que mi dios les vendiga”, dos ventanas y una entre rejas, una puerta que por encima lleva un letrero de letras blancas ya casi borradas por el deterioro causado por el sol, el viento y la lluvia de 80 años; fuera de contexto con su entorno religioso: dos iglesias y un oratorio, seguido por un muro de treinta por diez en piedra y barro haciendo sombra a una estrecha calle de suelo adoquinado, donde se sugiere el afán y el delirio; un lugar del viernes o domingo en la noche que es habitado por personajes pintorescos de diferentes modos: grandes, bajos, jóvenes, ancianos, vendedores ambulantes, emboladores, abogados, porteros, artistas, pobres, ricos, hombres, mujeres, seres ambiguos enamorados o en la búsqueda… búsqueda de la libertad y el abandono de la conciencia; el trago, las cerveza, el olor a cigarrillo, ocho minutos de silencio que se ruegan por un momento, la música suena y las palabras se pierden, la música calla y las palabras corren a esconderse detrás del cuadro grande y envejecido de tonos oscuros y un marco que en vez de adornar, empobrece y lo hace sórdido, detrás… una pared azul pálida brillante que llama al frió para ubicarlo en las espaldas de quienes buscan su apoyo.
jueves, 14 de junio de 2007
El polvo es azul
Suscribirse a:
Entradas (Atom)